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Consulta con el Dr. Barroeta en Barcelona · Intervenciones también en Madrid Teléfono 932 108 001 · info@cirugiavaginal.com

Cirugía vaginal

Qué comprende, cuándo está indicada y cómo se decide la técnica. Una guía para llegar a la primera visita sabiendo qué preguntar.

Qué comprende la cirugía vaginal

Bajo el nombre de cirugía vaginal —o cirugía estética vaginal, o cirugía íntima femenina— se agrupa un conjunto de intervenciones que corrigen alteraciones anatómicas de la vulva, la vagina y el suelo pélvico. Algunas tienen un componente estético evidente; otras son netamente funcionales, como la corrección de la incontinencia de orina de esfuerzo. La mayoría son las dos cosas a la vez.

Durante años fue una especialidad mal considerada dentro del propio estamento médico, lo que dejó sin respuesta a muchas mujeres con molestias reales. Hoy es una parcela consolidada de la ginecología, con técnicas contrastadas y resultados predecibles cuando la indicación es correcta.

A quién se dirige

El origen de estas alteraciones puede ser genético o adquirido. Los defectos congénitos, los partos múltiples o mal atendidos, los traumatismos y el propio envejecimiento producen cambios y distensiones en la zona que no siempre son un problema en sí mismos, pero que arrastran consecuencias:

  • Molestias físicas. Dolor con la ropa ajustada o al montar en bicicleta, irritación y vulvitis de repetición, dolor en las relaciones, dificultad para una micción correcta.
  • Pérdida de función. Escapes de orina al toser o hacer esfuerzos, sensación de vagina amplia con pérdida de sensibilidad, o de vagina estrecha con imposibilidad de mantener relaciones completas.
  • Impacto psicológico. Es el que menos se menciona y el que más pesa: inseguridad, evitación de las relaciones íntimas, de los vestuarios, de la playa o de la piscina; y en algunos casos cuadros depresivos que arrancan de un defecto físico perfectamente corregible.

La cirugía vaginal se plantea habitualmente en mujeres a partir de los 18 años, una vez completado el desarrollo, y no tiene un límite superior de edad: lo que determina la indicación es la anatomía y las molestias, no los años.

Las cuatro técnicas

Cómo es la primera visita

La primera visita es una conversación y una exploración. Se revisa el motivo real de la consulta —que no siempre coincide con el que se trae anotado—, se explora la zona, se valora qué técnica está indicada y se explica con detalle en qué consiste, qué resultado cabe esperar y qué riesgos tiene. También se habla de dinero y de plazos, sin rodeos.

Si prefiere empezar por escrito, puede exponer su caso por correo electrónico de forma confidencial y sin compromiso. Esa primera orientación no sustituye a la exploración presencial, que es la única que permite indicar una intervención.

Anestesia y quirófano

La labioplastia, la vaginoplastia y la himenoplastia se realizan con anestesia local. Es una decisión deliberada: evita los efectos secundarios y los riesgos asociados a la anestesia general o regional, permite que la intervención sea ambulatoria y hace innecesario el ingreso.

La corrección de la incontinencia de orina de esfuerzo también se hace de forma ambulatoria, con anestesia local, mediante la colocación de una malla.

Recuperación

Qué esperar después

Reposo
De 48 a 72 horas.
Baja laboral
Entre 3 y 4 días como norma general; de 5 a 7 días en labioplastia.
Cicatrización
Completa entre la cuarta y la quinta semana.
Relaciones sexuales
A partir de las 4-5 semanas, según la intervención.
Medicación
Ninguna especial; analgésicos algunos días si hacen falta.
Revisiones
Las que se le pauten tras la intervención.

El resultado definitivo no se juzga antes de completarse la cicatrización. Es normal que en las primeras semanas la zona esté inflamada y el aspecto no sea aún el final.

Riesgos

Son intervenciones de bajo riesgo, ambulatorias y con anestesia local, pero ninguna cirugía está libre de complicaciones. Las descritas son poco frecuentes y normalmente leves: hematoma o edema postoperatorio, molestias en la cicatriz, asimetrías residuales que en algunos casos requieren un retoque.

La complicación que más preocupa —y con razón— es la pérdida de sensibilidad. La vulva concentra una densidad enorme de terminaciones nerviosas y su distribución hay que conocerla bien para respetarla. No es una complicación inevitable: es la consecuencia de una técnica mal planteada.

Antes de operarse recibirá un consentimiento informado con los riesgos concretos de su intervención. Léalo y pregunte lo que no entienda: es el momento de hacerlo.

Cómo elegir cirujano

Tres criterios prácticos, por orden de importancia:

  1. Experiencia específica en cirugía íntima femenina, no solo en cirugía estética o en ginecología general. Son territorios distintos.
  2. Que le explique lo que no puede conseguir. Un cirujano que solo describe resultados excelentes no le está contando el caso completo.
  3. Colegiación verificable. Puede comprobar la del Dr. Barroeta: número 11245 del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona.

Puede seguir leyendo en qué es la cirugía vaginal y en las patologías que trata, o resolver dudas concretas en las preguntas frecuentes.

Consulte su caso, sin compromiso

Cuéntenos brevemente qué le preocupa. El Dr. Barroeta le responderá personalmente por correo electrónico. La consulta es gratuita y confidencial.